El primer mes de inglés: qué debería conseguir un alumno antes de Navidad
Septiembre marca el comienzo de un nuevo curso y, para muchas familias, también el de una nueva etapa en el aprendizaje del inglés. Después de las primeras semanas de clase suele aparecer una duda bastante lógica: ¿cómo sé si mi hijo está progresando?
Es fácil pensar que un niño está aprendiendo inglés si empieza a hablar más. El problema es que, especialmente al principio, el progreso no siempre se ve de esa manera.
Puede que todavía no mantenga una conversación larga, pero que ya entienda muchas más instrucciones en clase. Puede que siga cometiendo errores, pero que empiece a construir frases sin traducir cada palabra desde el español. Puede que participe más, aunque sus respuestas sigan siendo sencillas.
En nuestra Academia de inglés en Sevilla sabemos que aprender un idioma lleva tiempo y cada alumno avanza a un ritmo diferente. Por eso, durante los primeros meses conviene fijarse en qué cosas puede hacer ahora que en septiembre todavía no podía hacer.
El primer objetivo no es hablar perfectamente
Uno de los errores más habituales al valorar el aprendizaje del inglés es pensar que el progreso tiene que verse necesariamente en una conversación.
Hablar es uno de los objetivos del aprendizaje, pero antes hay que desarrollar otras habilidades. El alumno necesita acostumbrarse a escuchar inglés, comprender instrucciones, reconocer estructuras, aprender vocabulario y empezar a utilizarlo. Por eso, durante las primeras semanas es normal que tarde en responder, necesite alguna ayuda o construya frases muy sencillas.
Lo interesante es comprobar si esas situaciones van cambiando con el tiempo. Si entiende más, participa más y necesita menos ayuda para utilizar lo que está aprendiendo, hay progreso.
¿Qué debería conseguir un alumno antes de Navidad?
No existe una lista de objetivos que sirva exactamente igual para todos los niños. No empieza desde el mismo punto un alumno de Primaria que uno de Secundaria, ni tampoco dos niños de la misma edad que han tenido experiencias diferentes con el inglés.
Aun así, hay algunas señales que pueden ayudarnos a valorar cómo está evolucionando su aprendizaje durante el primer trimestre.
1. Debería entender mejor el inglés que escucha en clase
Una de las primeras cosas que cambia es la familiaridad con el idioma. Al principio, instrucciones como open your book, work in pairs, listen, repeat o write it down pueden necesitar una explicación. Después de varias semanas escuchándolas de forma habitual, muchas empiezan a entenderse directamente.
Esto también ocurre con expresiones que el profesor utiliza con frecuencia.
El alumno no tiene que traducir mentalmente cada frase que escucha. Poco a poco empieza a reconocer determinadas palabras y expresiones como unidades completas.
Es un cambio que desde fuera puede pasar desapercibido, pero facilita mucho el aprendizaje posterior.
2. Debería haber incorporado vocabulario nuevo
Durante las primeras semanas del curso, el alumno irá aprendiendo palabras relacionadas con los temas y situaciones que se trabajan en clase. Aquí conviene distinguir entre conocer una palabra y saber utilizarla.
Por ejemplo, un alumno puede saber que usually significa “normalmente”. Eso está bien, pero el siguiente paso es que pueda utilizarla dentro de una frase como I usually play football on Saturdays.
No hace falta que utilice el vocabulario de manera perfecta desde el principio. Lo importante es que algunas de esas palabras empiecen a formar parte de su inglés habitual y no se queden únicamente en la lista de vocabulario que estudió para un examen.
3. Debería construir algunas frases con mayor facilidad
Cuando un alumno está empezando a aprender inglés, es habitual que piense primero en español y después intente traducir lo que quiere decir.
Con la práctica, determinadas estructuras empiezan a salir con más facilidad. Expresiones como I like…, I don’t like…, I’ve got…, I went… o Can I…? pueden convertirse poco a poco en recursos que el alumno utiliza sin tener que pensar en cada palabra.
Esto es especialmente importante en los niños pequeños. Al principio necesitan mucha repetición para que una estructura les resulte familiar. Después pueden empezar a modificarla y utilizarla para hablar de cosas diferentes.
Antes de Navidad no esperamos que hablen de forma compleja. Sí podemos esperar que sean capaces de expresar algunas ideas con mayor autonomía.
4. Debería participar más, aunque siga cometiendo errores
Un alumno que aprende inglés tiene que utilizarlo. Y para utilizarlo, tiene que atreverse a hablar aunque no esté seguro de que todo lo que dice sea correcto. Los errores forman parte del proceso. De hecho, si un alumno evita hablar porque quiere construir siempre la frase perfecta, tendrá menos oportunidades de practicar.
Por eso, una buena señal durante los primeros meses es que empiece a participar más: responde cuando el profesor pregunta, repite una expresión, interviene en una actividad por parejas o intenta explicar algo aunque tenga que buscar alguna palabra.
La cantidad de errores que comete sigue siendo importante, pero no es lo único que debemos observar. También hay que mirar si está ganando autonomía y confianza para utilizar el inglés.
5. Debería comprender mejor los audios y conversaciones de su nivel
La comprensión auditiva suele avanzar poco a poco.
Al principio, un alumno puede reconocer solamente algunas palabras dentro de un audio. Con el tiempo empieza a identificar expresiones completas y a entender el sentido general de lo que está escuchando.
Por eso, antes de Navidad podemos esperar que sea capaz de seguir determinados audios o conversaciones adecuados a su nivel con menos ayuda que al comienzo del curso.
Y hay algo que conviene tener claro: entender inglés no significa entender absolutamente todas las palabras. Si un alumno no conoce una palabra concreta pero puede entender de qué se está hablando, está desarrollando una habilidad que necesitará cada vez más a medida que avance de nivel.
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Un alumno que lleva varios años estudiando inglés no debería limitarse a repetir exactamente lo que ya conoce. Necesita seguir avanzando, pero avanzar no siempre significa aprender una estructura gramatical nueva.
Imaginemos, por ejemplo, que ya conoce el pasado simple. El progreso puede consistir en que sea capaz de utilizarlo para hablar de sus vacaciones, contar qué hizo el fin de semana o explicar algo que ocurrió hace unos días.
Puede conocer una estructura desde hace tiempo y, aun así, necesitar práctica para utilizarla con naturalidad.Por eso, en alumnos que ya tienen cierta experiencia con el idioma, también debemos fijarnos en la precisión, la variedad de vocabulario y la capacidad para utilizar lo aprendido en situaciones diferentes.

No todo el mundo progresa al mismo ritmo
Comparar a dos alumnos de la misma edad puede resultar tentador, pero no siempre ayuda a entender su evolución. Dos alumnos pueden llevar tres, cuatro o cinco años estudiando inglés y tener experiencias muy diferentes. Uno puede escuchar inglés en casa, ver contenido en versión original o tener familiares que lo hablan. Otro puede tener prácticamente todo su contacto con el idioma dentro de las clases.
También hay alumnos que necesitan más tiempo para hablar y otros que empiezan a hacerlo desde el principio. Por eso, una de las mejores formas de valorar el progreso consiste en comparar al alumno consigo mismo.
Podemos preguntarnos:
- ¿Qué podía hacer en inglés cuando comenzó el curso?
- ¿Qué puede hacer ahora?
- ¿Comprende más instrucciones?
- ¿Utiliza palabras y estructuras que antes no utilizaba?
- ¿Necesita menos ayuda?
- ¿Participa más en clase?
Estas preguntas suelen dar una imagen más útil del aprendizaje que comparar a un niño con otro.
¿Cómo saber si un curso de inglés está funcionando?
Durante las primeras semanas no hace falta buscar cambios enormes.
El aprendizaje de un idioma suele avanzar a través de muchos pequeños pasos. Quizá en septiembre el alumno necesitaba que el profesor tradujera una instrucción y ahora la entiende directamente.
Quizá antes respondía siempre con una palabra y ahora puede construir una frase completa. Quizá conocía una estructura gramatical en un ejercicio escrito, pero ahora empieza a utilizarla cuando habla. Quizá al principio evitaba participar y ahora levanta la mano para responder. Todo eso son señales de aprendizaje.
Antes de Navidad, el objetivo no debería ser que un niño “sepa muchísimo inglés”. Es más sencillo que eso: debería poder hacer más cosas en inglés que cuando empezó el curso.
Puede comprender más. Puede utilizar más vocabulario. Puede hablar durante más tiempo. Puede entender mejor lo que escucha. Puede escribir con algo más de autonomía.
Y seguramente seguirá cometiendo errores. Eso es normal.
Aprender inglés es un proceso
Las primeras semanas de un curso de inglés sirven para mucho más que avanzar en el libro. El alumno se acostumbra a escuchar el idioma, recupera conocimientos anteriores, aprende contenidos nuevos y empieza a utilizarlos en diferentes situaciones.
Por eso, cuando llegue Navidad, puede ser más útil mirar hacia atrás y comparar el punto de partida con el momento actual. Si en septiembre necesitaba ayuda para responder a una pregunta sencilla y ahora puede hacerlo por sí mismo, ha avanzado.
Si antes no entendía las instrucciones habituales de clase y ahora las sigue con naturalidad, ha avanzado. Si antes evitaba hablar por miedo a equivocarse y ahora se atreve a participar, también ha avanzado.
El aprendizaje del inglés no siempre se puede medir en una nota. Muchas veces está en algo tan sencillo como esto: que el alumno pueda hacer hoy en inglés algo que en septiembre todavía no podía hacer.


